
Slippers, tuxedo flats, smoking flats. La quintaesencia del pijismo más rancio y pestilente. Sí, más que los mocasines Sebago, que ya es decir.
Y sin embargo...
Tengo el runrún metido en el tuétano desde la pasada primavera. Lo tengo ahí, latente, alarmante como una bomba de relojería.
Pasó en Nueva York, iba tan tranquila cuando de repente, zaska, vi estas. Fue una cosa mala, mala, mala. Me las probé y las quise y las quise y no sabía de dónde me venía el runrún, pero ahí estaba, dándome clarísimas órdenes de compra inmediata.
Warning, warning, warning.
Sabía que no podía ser un runrún original mío. La copiona de verdad, copia hasta sin darse cuenta. Y yo soy de esas, lo dudáis??!!!!
En ese momento no lo sabía, pero la culpa la tenía Garance Doré. No recordaba haber visto este post, pero una amiga lo hizo por mí y ahí corte en seco mi necesidad de tenerlas. No sé porqué, porque me gustaban igual, pero pensé, joder, qué básica que soy, qué primaria... qué... qué... pensé que es absolutamente necesario dejar de ver blogs de moda, soy demasiado sensible a sus imputs, por dios santo!!! stop!!!
Y me aguanté y no las compré por esas razones y por otras, entre ellas, porque a pesar de que me encantan, dudé. Son demasiado pijas???? Pensé... serán la gota que colma el vaso de mi etapa posh?????? y luego volví a dudar y pensé... unos zapatos de estampado leopardo yo??????
Pero la pulsión estaba ahí. Me las probé y a pesar de todas mis dudas, misteriosamente, casaban bien conmigo.
No las compré y aquí estoy todavía con el runrún y las veo por todas partes. Las slippers me persiguen y ya las tienen hasta en Zara.
Para hacer honor a la verdad hay que decir que vienen amenazando desde tres o cuatro años ya, cuando el hijo de Nati Abascal lanzó las Scalpers y de repente todo los famosetes patrios empezaron a llevarlas. Salían a la calle con las zapatillas de estar por casa, ese era el pensamiento recurrente cuando los veíamos de esa guisa en las páginas de la Cuore. O no??? pues claro.
Además, ese pensamiento no andaba tan desencaminado porque estos zapatos, que suelen ser de terciopelo, nacieron para que la aristocracia británica los llevara para estar tan ricamente dentro de sus mansiones. O sea, su origen es indoor total.
De ahí, no sé porqué ni cuándo, pasaron a llevarse con el smoking y luego por culpa de las putas Scalpers hay hombres que las llevan hasta con vaqueros. Y eso sí que no. Unas slippers con tejanos, dios santo. Libido bajo cero.
Scalpers a un lado, lo cool es que sean de Tricker's, Crockett&Jones o incluso de Church's.
Luego está Stubbs&Wootton, que tienen también para mujer y son en realidad los que fabrican las Scalpers.
Y ya está, aquí sigo con mi runrún.
Os parecen lo peor? Relación de amor-odio? Un guilty pleasure?
Besos a todas
Lula P.