lunes, 31 de marzo de 2014

Éramos tan felices

No soy una persona nostálgica. Dejo esto claro desde el principio para que entendáis las dimensiones terroríficas de lo que me está pasando. Y todo por culpa de ‘la gorda’. 



No sabía lo que era la nostalgia, hasta este ataque repentino que estoy sufriendo INSOPORTABLEMENTE. Me ha pasado con la última temporada de ‘My Mad Fat Diary’. Por el amor de dios bendito, que alguien me mate!!! No puedo soportarlo más. 


Los ves ahí, tan jóvenes, tan de los 90, tan con sus chupas de cuero y encima te ponen esa música que te revuelve las entrañas y te hace sentir VIEJA. 


Para agravar la situación voy y me enamoro de Finn como si estuviera en 1996.

En serio, matadme YA. Aliviad mi sufrimiento.

La nostalgia es una total pérdida de tiempo. Eso he pensado yo siempre. 

Sentir nostalgia es mentirse, maquillar de perfección unos tiempos en los que ni éramos tan guapos ni tan perfectos. Un ejercicio de onanismo de puro autoengaño. 


Infectada como estoy por este virus de nostalgia, tras arruinar mi vida viendo el último capítulo de ‘la gorda’ (las adolescentes británicas son muy totales con eso: “Finn ruined my life”, me encanta), recordé al pequeño de los Panero en ‘El Desencanto’. En la película de Chávarri, Michi cuenta cómo el día en que murió su padre él, siendo un niño, corría por los pasillos gritando “Éramos tan felices!!!”. 


 La primera vez que vi esa película estaba a punto de salir de la adolescencia. Me gustó mucho, la recordaba intensa y con cierta profundidad, me dejé seducir por los personajes de la familia Panero-Blanc.

Diecisiete años después, volvió a atraparme, pero de forma muy distinta. 

Donde veía intensidad, profundidad o incluso una brisa de dialéctica, en esta segunda vez vi pantomima, impostura y mamarrachada. No la película en sí, que sigue siendo igual de importante, igual de buena, que te atrapa igual. Me refiero a los Panero. 


Aparte de irritarme esa gente histriónica y pagada de sí misma hasta el absurdo, sentí la irremediable nostalgia por la juventud, la insoportable levedad del ser que se adivina sobre todo en la figura del guapo y jovencísimo Michi Panero. “Un chico mono”, como se describe él mismo. Un chico, por cierto, de aspecto atemporal. Podría encontrármelo ahora por la calle sin reconocerle el tufo a los 70. ´Todo un mérito ;P 

Cuando ya sabes cómo acabó, cómo envejeció de mal, como bebió hasta morir, es imposible no hipnotizarse con ese Michi veinteñero, guapo, lánguido y simpático.


Imposible no sentir ternura por la única persona en esa peli que no se hace pajas pensando en su buena literatura ("Literatura de frases, mala literatura").

 Michi es lo único que vale de verdad la pena de esa historia y, sin embargo, dudo que él se dejara consumir por la nostalgia. Era un vividor y a los vividores les molesta hasta el futuro, imaginaos el pasado. 

 ‘El desencanto’ desenmascara la gran mentira de la nostalgia en la que todos alguna vez caemos. 


Yo, como os digo, llevo días en el pozo este de la nostalgia y por favor que alguien me saque ya. Pero es que ha sido ver a Rae y a Finn, a the gang… escuchar esa MÚSICA que te raja de lado a lado el estómago y te rompe el corazón. 

Ver las camisas de cuadros, las gafas redondas… los cinturones con hebilla en forma de flor (hola?????!!!!). 

Cuando era adolescente en los 90 hice teatro un par de años. Recuerdo leer una vez a Shakespeare diciendo que “el pasado es sólo un prólogo”. Y así he vivido yo. 

Hasta ahora. 

Dios, que se me pase ya!!!! 

Espero que Don me lo cure todo. 

'Debemos alimentar el deseo y debemos estirar el alma por todas partes, como si fuera una calle infinita'.

 
Un beso a todas y perdón por la intensidad.

El próximo post irá sobre cepillos.

To-be-continued.

Lula P.

viernes, 28 de marzo de 2014

Bang, bang

Estoy obsesionada con las Pistols de Acne. Las bajas. En negro.



Este runrún me corroe desde hace un par de años, pero en los últimos meses ya es OBSESIÓN. 

Son tan caras que doy asco. NO. STOP. 

Bang, bang...my baby shot me down.

Pd: Finn!!!!!!

lunes, 24 de marzo de 2014

Lluvia de runrunes

Necesitamos runrunes en nuestra vida, eso es así. Si las nuevas ‘necesidades’ no aparecen solas, ya nos encargamos nosotras de buscarlas.

Ahí van unos cuantos runrunes, que sé que os encantan.

-Sujetadores de Base Range. Quien dice sujetadores dice bragas, bodies, loquesea. Los necesito todos, sobre todo este: 



-Sujetadores de Araks.  Pues eso, lo quiero todo. Y de seda. 



-Si nos las hubiéramos comprado cuando las llevó Phoebe, ahora podríamos decir eso de ‘puaj, pero si las llevo desde hace un año!!! Si queréis llevarlas antes de que hasta la choni del quinto las tenga, compradlas ya. 

Yo, obviamente, las quiero. Y eso que no soy mujer de zapatillas. Mis NB 574 están ahí muertas de asco, con ellas me veo tan jubileta ‘salgo a caminar un rato’. Las NB 993 son otra cosa mariposa, con esas corro. Sin embargo estas Adidas son blancas y yo necesito unas deportivas blancas. Stan ven a mí. 


-Ponte todo con brocha o no te pongas nada. Me fascina que brochas tan baratas sean tan finas y enganchen tantísimo. Yo tengo la Expert Face (preferida total), la Blush Brush y la Powder Brush. La primera para aplicar la base, la segunda para el colorete y la tercera para los polvos. 

Me maquillo poco o nada, pero cuando lo hago me creo una experta y empiezo a darme con las brochas como si fuera una adolescente loca en YouTube. Mola y son adictivas. Sí, me refiero a las famosas Real Techniques.  


-Quiero TODO lo de Eyeko. Para empezar quiero la Black Magic Mascara y el delineador de Alexa Chung. Aunque las guayonis quiere la Black Magic en Midnight Blue, yo aún no estoy preparada para pintarme las pestañas de azul. Pero da igual, lo quiero todo, he dicho. 

-Estoy hasta el toto de que se me seque la máscara de pestañas y los eyeliner en gel. Necesito conseguir el Duraline de Inglot, por el amor de dios, por qué es tan complicado comprar Inglot? Que alguien me explique por qué cojones esta gente no envía a toda España? Y esos gastos de envío de 7 euros? Que les den… ya lo conseguiré de otra manera. 

-Peloides. Esa palabra. Yo y mi mascarilla de peloides. La meto en la nevera y me la pongo 20 minutos dos días a la semana. Si tenéis acné juvenil aunque estéis rozando los 40 (como yo) o tenéis la cara con brillos de grasa (como mi amiga S.), necesitáis peloides. Yo compre la de Platea. Hacedme caso. Peloides. Ya. 

-Esto es más viejo que el cagar, pero yo NUNCA había querido probarlos porque los asociaba a los polvos que usan las locas que quieren ir todo el día bronceadas. Y no. Los Meteoritos Clair de Guerlain son la polla con cebolla. Me en-can-tan. Te los pones y parece que no, que menuda mierda es esta, que esto no se nota nada… pero luego empiezas a mirar y observas que gracias a ellos te crees Lady Mary con su cutis como el culito de un bebé. Esa soy yo. 



-¿He dicho que me gustan las brochas? Pues no os ibais a tragar que me pongo los Meteoritos con una brocha de 10 euros!!!!!!!!!!! Yo los metoritos me la pongo con esa maravillosa brocha, que la venden para eso, que es ROSA y tiene ese aspecto como de tia abuela soltera. Igual que el tarrito de los Meteoritos, vaya. 

Por cierto, los Metoritos los acaban de reformular. Mucha gente dice que son una puta mierda y que los otros molaban más, que estos se desmenuzan y blablablá. Yo los otros no los probé nunca, pero AMO estos nuevos.

Ahora vosotras, runrunes?

Besos a todas

Lula P.

viernes, 7 de marzo de 2014

El garbo de los 90

Yo tengo los 90 metidos hasta el tuétano. Y vosotras, si ya estáis en el ecuador de la treintena, también. Eso es así, aunque no lo queráis, es irremediablemente así.  Los 90 fueron muchas cosas. Aburridos, perezosos, planos y permanentemente insatisfechos. Pero son nuestra década y se nos nota hasta en el brillo de las pestañas.


Mi manera de caminar es de los 90. Mi forma de peinarme, por dios, este pelo que yo tengo es jodidamente 1995. Me visto y leo como en los 90, aunque no quiera, me sale así.

Voy por la vida creyéndome moderna y muy de 2014 y en realidad me quedé en 1996. El tufillo a 90’s está ahí, por más que lo quiera disimular, mis genes noventeros son los que mandan.


Me compro unos pantalones y cuando me los pruebo me veo muy 2016 (por lo menos). Y entonces empiezo a caminar. Doy un paso y otro y otro. Y de repente me miro al espejo y veo que los 90 han hecho su trabajo y el pantalón me sienta exactamente como me sentaban los que llevaba en 1997!!!!!! 

Eso, queridas mías, se llama ‘el (no) garbo de los 90’. Es así. Os pasa. Y no hay más.


Cuando elijo ropa no me doy cuenta y me creo que molo. Me creo moderna, oyes. Y una mierda!! Siempre escojo las mismas prendas que llevo comprando desde los jodidos años 90. Cómo-es-posible????? Cómo es posible que lleve las mismas camisas, los mismos jerséis anchos, los mismos pitillo (el grunge, troncas, que llevábamos pitillos!!), las mismas camisetas y vestidos de tirante fino…

 Cómo es posible que, a la que me descuido,me quiero poner un vestido con unas Doc Martens? A ver, a ver, cómo es posible?


Y me controlo, porque voy para los 35 y porque tampoco hace falta que me lo ponga. CUALQUIER vestido me sienta como de andar por casa. Es decir, todos me quedan taaaaan de los 90!!!

Y no hablo de esa corriente nostálgica rollo amamos la EGB y esos coñazos que a mí personalmente me dan pereza a tope. Hablo de algo irremediable, de la identidad noventera y de su (no) garbo.

Mi yo noventero. Mi superego 96.

Y ya os lo he dicho, a vosotras también os pasa. Vais por la calle y os veo el vaho noventero. Como las que fueron jóvenes en los 70, que se les nota hasta durmiendo. O las que lo fueron en la movida ochentera, que a esas se les nota hasta cagando.


Nosotras, asumámoslo, siempre parecemos sacadas de un antro sucio y lleno de humo en el que suena Eddie Vedder, hay un futbolín y los chicos llevan las camisas de cuadros atadas en la cadera.


Yo, en los 90, me habría enamorado de Finn. Qué coño!! Yo en mis 90 me enamoré de muchos Finn!!! Por eso he caído rendida a los pies de ese bebé que nació en (hola?) 1991!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Y sin embargo, aquí estoy yo, loca perdida con Finn. 


Para las que no os estéis enterando de nada, Finn es el chico guapo, bueno y callado de My Mad Fat Diary, la serie británica que cuenta las desventuras de una súper gorda que está súper loca. Ya va por la segunda temporada y es la bomba, si no la véis, estáis tardando.

Finn es el chico guapo, el tímido que te sonríe desde abajo, por el que nos desmayábamos entonces.

Amemos a Finn como si estuviéramos en 1996.


Pd: Me doy las gracias a mí misma por no haber hablado de Jordan Catalano en este post.

Pd2: Tenemos que hablar de los meteoritos. Que no se me olvide. Los meteoritos.

lunes, 3 de marzo de 2014

Ya nadie hablará de nosotras (OSCAR 2014)

Antes de nada, quiero dejar clara una cosa: no soporto a Jared Leto.

Una nenaza que, in my opinión, solo puede gustar a las adolescentes de 1996. Entiendo su rollo repollo de ‘soy molón’ y su postureo en plan ‘lo peto todo el rato’, pero no le compro ni ese pelo largo de ratilla ni esos ojos de mochuelo.




Jared Leto, sin duda, tiene pinta de llorón. Un intenso, un llorica, eso me parece a mí.

Aclarado este punto, viva su esmoquin marfil y su pajarita granate. Gasolina en una gala aburrida de la que solo me interesaron los hombres.

Las mujeres fueron tan Zzzzzzzz que no pienso poner ni una foto de ellas (las que salen, solo aparecen por accidente).

¿Cómo es posible que ellas no sean capaces de divertirse en una noche así? Salvo un poco a Jennifer Lawrence porque su actitud es siempre relajada, aunque ayer me diera muy igual el vestido que llevó. Ella mola todo, aunque parezca que va borracha todo el rato.

Así que paso de hablar de mujeres. Yo hoy solo quiero hablar de hombres.

Michael Fassbender. Amamos tanto a Michael, tanto, tanto, tanto que mi marido sabe ya que por él yo hasta me divorciaría. Y no miento.

Que fuera con su madre a la gala y que encima sea más joven que la mujer de Hugh Jackman...






Que tenga los dientes amarillos y se la sude totalmente. Él sigue sonriendo igual, con esa sonrisa de gato listo.



Una más de Fassbender, una más y ya está. Mirad otra vez esas fotos. Comparadlas con Jared Leto. Pues ESO.



Y luego tenemos a Mateo. Mateo, Mateo, Ma-te-o, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío!!! Cómo es posible que te dejen TEÑIRTE así el pelo???!!!!! Mátame camión!!!!!



Mateo, te amo a tope, pero por dios bendito, tú eres Rust!!! Eres el superpolicía sexy y misterioso de True Detective, deja de intentar parecerte a Andrés Pajares.

Otro que lo petó cantidad es Brad Pitt. A mí este hombre de jovencito no me gustaba por demasiado guapo, pero ahora que no es tan bello y se pone raro, sí le veo su punto. Está viejo y algo se hace en la cara, pero tiene ese toque cool gracias a ese peinados que pocos defenderían con dignidad. Él lo hace.



Por lo demás, empiezo a estar harta de esta fiebre por Lupita Nyong'o. Todo es muy absurdo. Ella mola, pero tanto?????? Estáis seguras???????

In my opinion, Lupita molaría TODO si se liara con Fassbender. Entonces sí sería la diosa de la que hablan. Además, pegan muuuucho, muuuuucho, muuuucho. Necesitamos que Lupita y Fassbender se líen YA.

Pero la tonta va y se enrolla con Jared Leto. Un momento, qué edad tiene? Esta fue adolescente en el 96???? Solo eso lo justificaría.

Como paso de las mujeres de los Oscar, os dejo LA foto del día, de la semana, del mes… Y no hablo del puto selfie, que estoy de selfies hasta el toto.

 Hablo de esta fotaza de AP:



Soñemos con unas uñas rojas que puedan salvar el mundo.

Besos a todas y gracias por esperar.

Lula P.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Criticonas boom boom



Está pasando. Son una puta secta. Otra puta secta. Por si no teníamos bastante con las putibloguers ahora tenemos que aguantar a las criticonas. Ayyyy santamariapurisima, las criticonas, esas a las que el blog se les sube a la cabeza y en su paranoia se acaban creyendo periodistas de raza aunque no sepan hacer la O con un canuto y su entradas duerman hasta a un mono tití.

No os preocupéis que ahora lo explico un poquito mejor, seguid leyendo, que hoy vengo aquí a criticonear.

Ya que está de  moda.




Generalmente sus blogs son bastante Zzzzzz, aunque se creen expertas. Siempre criticonean con desprecio hasta la crueldad a periodistas de medios tradicionales (tanto en su versión impresa como digital) y la mayoría de sus víctimas (profesionales, ojo) escriben en revistas o semanarios. NUNCA se critican entre ellas. Ya pueden escribir cualquier mierda, que les da igual, se pajean unas a otras y siempre son muy fans del resto de miembros de la secta (bloggers todas y todos, claro).

Y hablo en femenino porque sí, pero podría hacerlo en masculino perfectamente porque más de una comida de polla absurda he leído por ahí.

Criticonear, igual que cotillear, es un ejercicio divertido e incluso liberador, pero para hacerlo hay que respetar dos reglas muy sencillas:

1- Criticonea sólo en privado y con gente de máxima confianza. Si tienes alguna duda de alguien, por pequeña que sea, cierra la boca y no digas ni Pio. Jamás hay que ser desubicada, jamás. No aceptamos Twitter como animal acuático.

2-Si eres una persona falta de prudencia y te la suda la primera regla, intenta al menos no ser un personaje carente de virtud. Respeta a los que saben más que tú sobre algo y aprende. Que los miles de followers no se te suban a la cabeza, querida, porque eso no significa nada, son sólo un número, putos followers y los followers se pueden comprar (empiezo a pensar que todas han hecho ese acto patético que les pega todo).

Respeta, repito, a los que saben hacer algo mejor que tú porque quizá un día tú tendrás que hacerlo y entonces te retratarás en tu ignorante condición de criticona.




No me digáis que dé nombres porque no me da la gana, además, son demasiadas. Y ya que con este post criticón estoy rompiendo la primera regla, intentaré al menos ser una criticona virtuosa y mantenerme fiel a la segunda.

Mejor me pongo poeta, a ver si lo entendéis ahora con la metáfora del huevo frito:

-Yo no puedo decir que vería cumplido mi sueño si me ficharan en la cocina de los hermanos Roca porque yo no sé hacer bien ni un puto huevo frito. Si me ficharan sería un fichaje falaz, pura reducción al absurdo. Mi sueño tendría que ser, sencillamente, aprender-a-cocinar. Hay dos palabras hermosas en el DRAE que en este punto conviene recordar: Humildad y honestidad.

Si encima pongo a parir a cocineros profesionales que fríen los huevos mejor que yo, pues entonces merezco pillar hongos en un baño público.

Si para rematar me paso la vida dando el coñazo diciendo lo mal que fríen los cocineros (profesionales) los jodidos huevos y luego, de repente, un día me piden que fría yo el mío y me sale un huevo frito mierdero-MEDIOCREEEEEE pues entonces merezco que me corten la cabeza.

Y lo peor, sin lugar a dudas, lo imperdonable, es que ninguno de esos blogs tiene sentido del humor. Es lo que tiene darse tanta importancia, que se te escapa la vida sentando cátedra y te olvidas de reír.

Creo que con esto ya he vomitado suficiente por hoy, ahora podéis darme la razón o criticonearme y decir que tengo envidia.

Envidia, esa gran palabra que de tanto que la usan ya no significa nada.

Besos y amor para todas.

Lula P.

martes, 3 de diciembre de 2013

Monstruos del raw denim

Si compras los primeros vaqueros que ves por por 10 euros en HM y no los pones en remojo antes de estrenarlos, eres lo puto peor.

Si lavas tus vaqueros nuevos antes de seis meses, vomito encima de ti.

Si no sabes lo que significa la palabra 'sanforizar' o 'sanforizados', que te vomite tu vecina.

Los putos modernos no se conforman con el bigotillo por noviembre ni con la barba Trivago ni con el huerto en el minibalcón, ahora nos quieren joder la vida con toda la movida del raw denim. Toda una filosofía que tiene sus reglas y todo y crocúpate si no las sigues.



Resumiendo, unos raw jeans son los que vienen sin tratamiento previo. Nada de lavados, ni de pasados por la arena, nada desgastados. Son esos oscuros y tiesos, la mayoría 100% algodón y lo suyo es que sean made in USA or made in Japan.

Los raw jeans para que molen tienen rectos, no pitillo.Y también pueden ser de campana, pero no introduzcamos hoy encima el concepto acampanados porque entonces sí que nos hacemos la picha un lío.

Centrémonos.

Las guayonas matan por unos petit new standard de APC  y lo que mola es enseñar en tu blog o tu tumbrl o donde sea las fotos de cómo se han ido desgastando solos los dichosos vaqueritos. Yo este punto lo entiendo mucho porque comprar unos vaqueros con un desgastado bonito es lo más complicado del mundo, a la altura de encontrar LA almohada.



Y ese puntito de que una vez gastados no haya en el mundo otros vaqueros "tan tú". Muy auténtico todo. A estas alturas del post, obviamente, ya tengo claro que necesito de forma urgente unos raw jeans.

Llamadme modernuqui. Yo, que sufro modernofobia.

Muy fuerte.

Como os he dicho más arriba, después de comprarlos lo primero que hay que hacer es ponerlos en remojo en la bañera. Y ponle algunas botellas o algo de peso encima para que no floten. Este punto es la regla inquebrantable de todo seguidor de la secta del raw denim. Como te los pongas antes de remojarlos, la has cagado pero bien. Así de claro. No tengo ni puta idea de qué cojones pasa si te los pones, pero seguramente algo así como que se hunda el Dow Jones o explote una bomba en un orfanato de niños chinos. Tú, por si acaso, remójalos y ya te quedas tranquila.

Yo lo haré.

Una excepción a esta primera regla es que si tus vaqueros son sansorizados no hace falta que los metas en remojo. Sanforizar, sanforizados, esa palabra maravillosa que devuelve a nuestro escueto vocabulario el impactante mundo del raw denim.

Una prenda sansorizada es la que ha sido previamente tratada para que cuando sea lavada no se encoja ni sufra otro tipo de alteraciones.

Antes de que la ropa se sanforizara tenías que comprar una camisa tres tallas más grande porque se encogía. Supongo que las madres del mundo fueron a la revolución y entonces obligaron a la industria a inventar ese proceso sansorizador e incluirlo en la fabricación de ropa.

Sigo.

Una vez remojados ya los puedes usar y no debes lavarlos al menos hasta que pasen seis meses. Otra regla absurda que crocúpate tú si no la sigues. La historia está en que los putos modernos parece ser que se ponen los mismos vaqueros todos los días del año. Como si no tuvieran nada más en el armario. Ese punto me parece muy 'crisis de 2007', muy pro-austeridad. Pero como entienden que en el mundo hay personas de inferior categoría que no se ponen cada día los mismos vaqueros, perdón, los mismos raw jeans, pues entonces te dicen que el primer lavado puedes incluso alargarlo y estar un año sin meterlos en la lavadora.

Este japonés ha hecho hasta un documental de sus raw jeans y de cómo se desgastan durante dos años sin lavarlos y viajando con ellos puestos (cada día, sin mudarse de pantalones) por 50 países. Eso es es ser modelno y lo demás son tonterías.



Y no os preocupéis, que este chinito ha hecho la prueba a los suyos, que no ha lavado en 15 meses, y dice que no tienen bacterias.

Hay peña que hasta los almidona. Troncas, yo no he almidonado nada en mi vida. Si no plancho, qué coño voy a almidonar? Cómo se hace eso?

Yo quiero unos Levis. No llevo levis desde que tenía 14 años, así que cuando vaya a comprarlos preveo que será una experiencia reveladora.

Bueno no, quiero los de APC!

Un beso a todas.

Lula P.