miércoles, 27 de agosto de 2014

Francesísimas

Aviso:  Estoy recién aterrizada después de haber pasado las últimas semanas en la Provenza francesa y tengo los niveles de francesismo muy altos, así que hay muchas posibilidades de que me ponga en plan pesada oui c'est moi durante un par de post. Si estás hasta el toto de las francesas, de sus pelos y sus cutis y sus cremas y de mi obsesión en bucle con ellas PARA DE LEER JUSTO AQUÍ. Ya te avisaré cuando cambie de runrún y me dé por las noruegas.

Primero de todo: las francesas solo molan de verdad en París  y en Arles. Podéis añadir si queréis Saint Tropez o Gordes, pero yo no. La bohemia de París y Arles no la encuentras ahí.

Otro aviso: No conozco Francia entera, pero como este es mi blog he decidido generalizar lo que me de la gana y decir que las francesas solo molan en París y en Arles. Si hay más sitios así ya os encargaréis de decírmelo vosotras en los comentarios. Ok? Pues sigamos...

Dicho esto voy a centrarme en las francesísimas. Porque una, como el cine, puede ser francesa o francesísima y yo, queridas mías, quiero ser (mega) francesisima.

Para ser francesísima NUNCA hay que arreglarse. Arreglarse es de paletas y provincianas. Arreglarse es de cuarta división. Da igual que se case tu hermana o tu tía de Albacete (un saludo a las de Albacete), si eres francesísima no irás arreglada ni muchísimo menos peinada de peluquería. Diciendo esto no descubro nada, eso ya lo sabéis todas las iniciadas en el francesismo.

Y no tiene nada que ver con el normcore ese, que gracias a dios se ha pasado la moda de usar esa mierda de neologismo inútil y feo, porque normcore es una palabra horrorosa.

Estaba en Gordes cuando Garance Doré posteó la boda de su amiga, que se casó sin maquillar y con coleta de colegiala despeinada, porque si molas y eres francesísima te casas así. Sabes que con esos dos vestidos no necesitas nada más.

Para ser francesísima hay que estar delgada o delgadísima. Eso es así.

Aunque joda.

Las francesísimas no llevan joyas, sólo alguna joyita de Gigi Clozeau. Gracias a mis autofrenos ABS no me compré un collar de bolitas -o el solitario-, pero ha sido poner un pie en España y arrepentirme con mucha fuerza de no haberlo hecho.





Ideales. Para no ser bisutería, tampoco son taaaan caros. De oro (blanco, rosa o amarillo) y bolitas de resina del color que quieras. El de oro y solo bolas eran 240 euros (quiero decir liso, sin cruces ni nada colgando, el que me habría comprado... O el solitario de 300 y pico? Duda que no tuve, porque me frené mucho todo el rato).

Son muy finos, etéreos, francesísimos. Yo quería uno con las bolas oscuras, pero mis ABS hicieron pronto su trabajo y no me dio tiempo a saber si lo necesitaba negro, azul oscuro o morado.



La única manera de consolarme es pensar que existen altas probabilidades de que en un par de años se pongan muy muy muy de moda y aparezcan clones baratos que haga alguna rubita o morenita y entonces los lleve todo Cristo y eso sí que no. Ahí yo ya no querría llevar el mío de verdad porque mi religión de überesnob no me lo permitiría.

En cuanto a las farmacias ( sé que estáis esperando esto desde la primera línea de este post), voy a saltarme el rollo de hablar de la Embryolisse, Bioderma y Homeoplasmine, que de esas ya hablamos hace mucho.

Os hago una lista de potingues, quizá los conozcáis ya todos o sólo algunos. Aún así, espero que os sirva:

-Cattier. Las mascarillas de arcilla. Creo que las francesísimas son adictas a la rosa, para pieles sensibles, pero yo me compré la de arcilla verde (piel grasa) y amarilla (piel seca). Raro? Sí, sobre todo porque me gustan mucho las dos. Cuestan 3,5 euros cada una. Ni Deliplus, por dios. Yo me pongo la mascarilla y ya me creo que sé hablar francés.




-Embryolisse contorno de ojos. Yo no noto nada extraordinario. Hidrata normal, pero los contorno aquí cuestan el doble, así que ya va bien. Pagué 15 euros.


-Embryolisse Elixir Eclat. No lo compré, estaba tacañona. Y ya me estoy arrepintiendo. Es de la línea de Secretos de los Maquilladores. Viene a ser un primer para poner antes de la base. 25 euros.


-Embryolisse Eclat du Regard. Tampoco lo compré, aunque no me arrepiento. Lo pongo por si a alguna se le queda el runrún. Esto sería como el rolón desastresante para el contorno de ojos de Kielhs, que a mi particularmente no me hizo nada. Aunque supongo que como prebase para el maquillaje irá bien. Sobre los 20 euros, si no recuerdo mal.


-Aceite de Nuxe. Ya sé que lo conocéis todas, pero es que allí cuesta menos de la mitad que aquí. El bote grande 19 euros, el pequeño 9. Yo NO uso aceites, pero me lo he vuelto a comprar igual. En plan impulso loco. El año pasado me compré el pequeño y este el grande. Para qué luego digáis a que no soy francesísima, coño.  



-Agua de belleza de Caudalie. Ya sé que mucha gente la pone verde, que si lleva alcohol y mentol y no sé cuantas hostias más. Me da igual. Es la polla. Me encanta. El año pasado me traje 2 botes pequeños que cuestan 9 euros cada uno y son perfectos para el bolso y esta vez el bote grande (27 euros, aquí vale algo más de 40, creo).



-Dermophil. Garance habló de este cacao, yo no lo he comprado porque uso el de Nuxe que me va genial (el de miel, tanto en tarro como en barra). Además, cuando los labios están cortados de verdad, sólo sirve la Homeoplasmine (el tubo grande -el mismo que venden aquí- cuesta allí 4,5 euros y el pequeño -tamaño ideal para el bolso que además lleva la boquilla fina- 2,5 euros).

-Serozinc, de La Roche Posay. Mi radar me dice que tiene que ser la pera limonera, pero no lo he comprado. Me arrepiento. Es un vaporizador que hasta lo usan los hombres para después del afeitado. Ya lo compraré la próxima vez. 5 euros. 



-Esprais desenredantes de cabello. Yo aún no he caído en el rollo del champú seco. Me lavo el pelo cada puto día, así que sinceramente no creo que me haga falta. Pero los desenredantes sí, sobre todo porque tengo una hija de cuatro años y medio que no me deja que se lo corte porque quiere ser Frozen, Rapunzel y Mononoke, las tres princesas a la vez. Están estos dos de Klorane, versión adulta e infantil. Molan. Unos 7 euros cada uno.





-Y ahora un tema apasionante. Las francesas no hablan de esto, pero como al fin y al cabo yo soy española hasta la médula: dentífricos!!! El maravilloso mundo de las pastas de dientes y los colutorios!!!!

Mi preferido de TODOS, pero de todos los del mundo entero, es Denblan, de Darphin. El dentífrico perfecto, in my opinion. Suave pero fresco. Lo recomiendo mucho. Allí cuesta 6 euros, pero también lo venden en España.



Y luego tenemos el de Botot. He leído por ahí que se considera la primera pasta de dientes de la historia, que lo hizo nosequién por encargo para un rey francés porque en aquel entonces usaban cosas muy agresivas para lavarse los dientes (si quieres saber más, búscalo en Google, que están todos los detalles que a mi me parecieron interesantísimos pero soy incapaz de memorizar). 

Por cierto, aunque se hace en Italia, es un producto francés. 

Punto a su favor que todo es a base de ingredientes naturales. Otro punto es que el tubo es ideal, nada que envidiar a los hipsterísimos Marvis.


El tubo cuesta unos 4 euros y también tenéis el colutorio. Os gustará si preferís el sabor a anís y regaliz. A mi no me acaba de convencer, prefiero algo más fresco.

Luego tenéis Elmex, francesísimo bestseller entre los dentífricos de farmacia francesa. 

Y creo que ya está. 

El post ha sido interminable, así que a las que hayáis llegado hasta aquí: os amo a tope.

Un beso a todas

Lula P.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Me gusta todo

Escuchadme.

Escuchadme un momento.

Me ENCANTA que me echéis de menos. Probablemente soy la peor blogger del mundo, pero tengo las mejores lectoras ever.

Ni si quiera es por pereza, es que no tengo ni puñetera idea de qué coño poner aquí. Y no es culpa mía! Tengo yo la culpa de que todo sea insoportablemente aburrido? Tengo la culpa de toooooodo el mundo lleve las mismas Birkenstock, los mismos shorts obscenamente cortos... Las mismas Persol (desde que las descubrieron las marimechas... Dios, qué dolor)? 

Zzzzzzzzzzzzz

Ya había dado esto por muerto hasta que hoy he abierto el buzón de correo -aprovecho un pestañeo para agradecer a todas las que me habéis escrito, alguna incluso temiendo por mi estado de salud en un mail muy loco que me hizo reír un rato. Gracias, me he sentido tan así-.

El caso es que hoy he abierto el correo de este blog y me he encontrado con una buena noticia. Una lectora que ya me había escrito antes me cuenta que ya ha abierto su tienda, un lugar en el que no hay nada que no querría para ella. 



Por lo que he podido ver, en Això todo es bonito. Las alfombras, las lámparas... Los sillones de mimbre! Me gusta todo y como estoy segura de que a vosotras también, pues os lo cuento aquí.


Además, me gusta ver que detrás de cada comentario y mail de este extraño blog hay una historia. Y la que me cuenta B. con su tienda y sus viajes me pone de buen humor.

B. espero que no te importe que te haya cogido prestadas las fotos.




Por lo demás, os cuento que quiero ser francesa, que estoy de vacaciones por el sur de Francia y que, aunque aquí todo el mundo -o sea, TOOOOODO el mundo- lleva Birkenstocks, a mi no me importa. 

Quiero ser francesa a tope, que mi casa y mis armarios huelan a lavanda todo el año y que mi piel sea suave y lisa como la de la morena de Les Revenants, como la de Kate Blanchett en Diario de un Escándalo -en esa peli tiene cutis de megafrancesa-. 

Os creéis que es por la Embryolisse y el agua de Bioderma, pero es mentira cochina. La piel de las francesas no la venden en las millones de farmacias que hay por aquí.

El pelo tampoco.

Os voy a decir el gran secreto de estas cabronas: el agua del grifo. Esto suena un poco a loca de la colina, pero eso es así. Cada día que paso aquí mi piel es más francesa y mi pelo ni os cuento. Una mañana de estas me levantaré hablando francés y será muy fuerte e impactante. 

Pero con la boca no hay manera, por culpa del Mistral los labios se cortan y no hay potingue francés que los arregle.

Como la invasión exagerada de Birkenstock es preocupante he decidido que necesito las Popee de KJacques o las Sahariennes de Rondini. 







Son taaaan Saint Tropez, pero también taaaan Capri y Jacki O.






También he pensado en las TKEES, pero los casi 80 euros que cuestan en Europa es un absurdo (en EEUU valen la mitad, andaYA).




Así que Popee o Sahariennes?


Y sí, Mistral es una palabra hermosa. 


Un beso a todas

Lula P.

lunes, 31 de marzo de 2014

Éramos tan felices

No soy una persona nostálgica. Dejo esto claro desde el principio para que entendáis las dimensiones terroríficas de lo que me está pasando. Y todo por culpa de ‘la gorda’. 



No sabía lo que era la nostalgia, hasta este ataque repentino que estoy sufriendo INSOPORTABLEMENTE. Me ha pasado con la última temporada de ‘My Mad Fat Diary’. Por el amor de dios bendito, que alguien me mate!!! No puedo soportarlo más. 


Los ves ahí, tan jóvenes, tan de los 90, tan con sus chupas de cuero y encima te ponen esa música que te revuelve las entrañas y te hace sentir VIEJA. 


Para agravar la situación voy y me enamoro de Finn como si estuviera en 1996.

En serio, matadme YA. Aliviad mi sufrimiento.

La nostalgia es una total pérdida de tiempo. Eso he pensado yo siempre. 

Sentir nostalgia es mentirse, maquillar de perfección unos tiempos en los que ni éramos tan guapos ni tan perfectos. Un ejercicio de onanismo de puro autoengaño. 


Infectada como estoy por este virus de nostalgia, tras arruinar mi vida viendo el último capítulo de ‘la gorda’ (las adolescentes británicas son muy totales con eso: “Finn ruined my life”, me encanta), recordé al pequeño de los Panero en ‘El Desencanto’. En la película de Chávarri, Michi cuenta cómo el día en que murió su padre él, siendo un niño, corría por los pasillos gritando “Éramos tan felices!!!”. 


 La primera vez que vi esa película estaba a punto de salir de la adolescencia. Me gustó mucho, la recordaba intensa y con cierta profundidad, me dejé seducir por los personajes de la familia Panero-Blanc.

Diecisiete años después, volvió a atraparme, pero de forma muy distinta. 

Donde veía intensidad, profundidad o incluso una brisa de dialéctica, en esta segunda vez vi pantomima, impostura y mamarrachada. No la película en sí, que sigue siendo igual de importante, igual de buena, que te atrapa igual. Me refiero a los Panero. 


Aparte de irritarme esa gente histriónica y pagada de sí misma hasta el absurdo, sentí la irremediable nostalgia por la juventud, la insoportable levedad del ser que se adivina sobre todo en la figura del guapo y jovencísimo Michi Panero. “Un chico mono”, como se describe él mismo. Un chico, por cierto, de aspecto atemporal. Podría encontrármelo ahora por la calle sin reconocerle el tufo a los 70. ´Todo un mérito ;P 

Cuando ya sabes cómo acabó, cómo envejeció de mal, como bebió hasta morir, es imposible no hipnotizarse con ese Michi veinteñero, guapo, lánguido y simpático.


Imposible no sentir ternura por la única persona en esa peli que no se hace pajas pensando en su buena literatura ("Literatura de frases, mala literatura").

 Michi es lo único que vale de verdad la pena de esa historia y, sin embargo, dudo que él se dejara consumir por la nostalgia. Era un vividor y a los vividores les molesta hasta el futuro, imaginaos el pasado. 

 ‘El desencanto’ desenmascara la gran mentira de la nostalgia en la que todos alguna vez caemos. 


Yo, como os digo, llevo días en el pozo este de la nostalgia y por favor que alguien me saque ya. Pero es que ha sido ver a Rae y a Finn, a the gang… escuchar esa MÚSICA que te raja de lado a lado el estómago y te rompe el corazón. 

Ver las camisas de cuadros, las gafas redondas… los cinturones con hebilla en forma de flor (hola?????!!!!). 

Cuando era adolescente en los 90 hice teatro un par de años. Recuerdo leer una vez a Shakespeare diciendo que “el pasado es sólo un prólogo”. Y así he vivido yo. 

Hasta ahora. 

Dios, que se me pase ya!!!! 

Espero que Don me lo cure todo. 

'Debemos alimentar el deseo y debemos estirar el alma por todas partes, como si fuera una calle infinita'.

 
Un beso a todas y perdón por la intensidad.

El próximo post irá sobre cepillos.

To-be-continued.

Lula P.

viernes, 28 de marzo de 2014

Bang, bang

Estoy obsesionada con las Pistols de Acne. Las bajas. En negro.



Este runrún me corroe desde hace un par de años, pero en los últimos meses ya es OBSESIÓN. 

Son tan caras que doy asco. NO. STOP. 

Bang, bang...my baby shot me down.

Pd: Finn!!!!!!

lunes, 24 de marzo de 2014

Lluvia de runrunes

Necesitamos runrunes en nuestra vida, eso es así. Si las nuevas ‘necesidades’ no aparecen solas, ya nos encargamos nosotras de buscarlas.

Ahí van unos cuantos runrunes, que sé que os encantan.

-Sujetadores de Base Range. Quien dice sujetadores dice bragas, bodies, loquesea. Los necesito todos, sobre todo este: 



-Sujetadores de Araks.  Pues eso, lo quiero todo. Y de seda. 



-Si nos las hubiéramos comprado cuando las llevó Phoebe, ahora podríamos decir eso de ‘puaj, pero si las llevo desde hace un año!!! Si queréis llevarlas antes de que hasta la choni del quinto las tenga, compradlas ya. 

Yo, obviamente, las quiero. Y eso que no soy mujer de zapatillas. Mis NB 574 están ahí muertas de asco, con ellas me veo tan jubileta ‘salgo a caminar un rato’. Las NB 993 son otra cosa mariposa, con esas corro. Sin embargo estas Adidas son blancas y yo necesito unas deportivas blancas. Stan ven a mí. 


-Ponte todo con brocha o no te pongas nada. Me fascina que brochas tan baratas sean tan finas y enganchen tantísimo. Yo tengo la Expert Face (preferida total), la Blush Brush y la Powder Brush. La primera para aplicar la base, la segunda para el colorete y la tercera para los polvos. 

Me maquillo poco o nada, pero cuando lo hago me creo una experta y empiezo a darme con las brochas como si fuera una adolescente loca en YouTube. Mola y son adictivas. Sí, me refiero a las famosas Real Techniques.  


-Quiero TODO lo de Eyeko. Para empezar quiero la Black Magic Mascara y el delineador de Alexa Chung. Aunque las guayonis quiere la Black Magic en Midnight Blue, yo aún no estoy preparada para pintarme las pestañas de azul. Pero da igual, lo quiero todo, he dicho. 

-Estoy hasta el toto de que se me seque la máscara de pestañas y los eyeliner en gel. Necesito conseguir el Duraline de Inglot, por el amor de dios, por qué es tan complicado comprar Inglot? Que alguien me explique por qué cojones esta gente no envía a toda España? Y esos gastos de envío de 7 euros? Que les den… ya lo conseguiré de otra manera. 

-Peloides. Esa palabra. Yo y mi mascarilla de peloides. La meto en la nevera y me la pongo 20 minutos dos días a la semana. Si tenéis acné juvenil aunque estéis rozando los 40 (como yo) o tenéis la cara con brillos de grasa (como mi amiga S.), necesitáis peloides. Yo compre la de Platea. Hacedme caso. Peloides. Ya. 

-Esto es más viejo que el cagar, pero yo NUNCA había querido probarlos porque los asociaba a los polvos que usan las locas que quieren ir todo el día bronceadas. Y no. Los Meteoritos Clair de Guerlain son la polla con cebolla. Me en-can-tan. Te los pones y parece que no, que menuda mierda es esta, que esto no se nota nada… pero luego empiezas a mirar y observas que gracias a ellos te crees Lady Mary con su cutis como el culito de un bebé. Esa soy yo. 



-¿He dicho que me gustan las brochas? Pues no os ibais a tragar que me pongo los Meteoritos con una brocha de 10 euros!!!!!!!!!!! Yo los metoritos me la pongo con esa maravillosa brocha, que la venden para eso, que es ROSA y tiene ese aspecto como de tia abuela soltera. Igual que el tarrito de los Meteoritos, vaya. 

Por cierto, los Metoritos los acaban de reformular. Mucha gente dice que son una puta mierda y que los otros molaban más, que estos se desmenuzan y blablablá. Yo los otros no los probé nunca, pero AMO estos nuevos.

Ahora vosotras, runrunes?

Besos a todas

Lula P.

viernes, 7 de marzo de 2014

El garbo de los 90

Yo tengo los 90 metidos hasta el tuétano. Y vosotras, si ya estáis en el ecuador de la treintena, también. Eso es así, aunque no lo queráis, es irremediablemente así.  Los 90 fueron muchas cosas. Aburridos, perezosos, planos y permanentemente insatisfechos. Pero son nuestra década y se nos nota hasta en el brillo de las pestañas.


Mi manera de caminar es de los 90. Mi forma de peinarme, por dios, este pelo que yo tengo es jodidamente 1995. Me visto y leo como en los 90, aunque no quiera, me sale así.

Voy por la vida creyéndome moderna y muy de 2014 y en realidad me quedé en 1996. El tufillo a 90’s está ahí, por más que lo quiera disimular, mis genes noventeros son los que mandan.


Me compro unos pantalones y cuando me los pruebo me veo muy 2016 (por lo menos). Y entonces empiezo a caminar. Doy un paso y otro y otro. Y de repente me miro al espejo y veo que los 90 han hecho su trabajo y el pantalón me sienta exactamente como me sentaban los que llevaba en 1997!!!!!! 

Eso, queridas mías, se llama ‘el (no) garbo de los 90’. Es así. Os pasa. Y no hay más.


Cuando elijo ropa no me doy cuenta y me creo que molo. Me creo moderna, oyes. Y una mierda!! Siempre escojo las mismas prendas que llevo comprando desde los jodidos años 90. Cómo-es-posible????? Cómo es posible que lleve las mismas camisas, los mismos jerséis anchos, los mismos pitillo (el grunge, troncas, que llevábamos pitillos!!), las mismas camisetas y vestidos de tirante fino…

 Cómo es posible que, a la que me descuido,me quiero poner un vestido con unas Doc Martens? A ver, a ver, cómo es posible?


Y me controlo, porque voy para los 35 y porque tampoco hace falta que me lo ponga. CUALQUIER vestido me sienta como de andar por casa. Es decir, todos me quedan taaaaan de los 90!!!

Y no hablo de esa corriente nostálgica rollo amamos la EGB y esos coñazos que a mí personalmente me dan pereza a tope. Hablo de algo irremediable, de la identidad noventera y de su (no) garbo.

Mi yo noventero. Mi superego 96.

Y ya os lo he dicho, a vosotras también os pasa. Vais por la calle y os veo el vaho noventero. Como las que fueron jóvenes en los 70, que se les nota hasta durmiendo. O las que lo fueron en la movida ochentera, que a esas se les nota hasta cagando.


Nosotras, asumámoslo, siempre parecemos sacadas de un antro sucio y lleno de humo en el que suena Eddie Vedder, hay un futbolín y los chicos llevan las camisas de cuadros atadas en la cadera.


Yo, en los 90, me habría enamorado de Finn. Qué coño!! Yo en mis 90 me enamoré de muchos Finn!!! Por eso he caído rendida a los pies de ese bebé que nació en (hola?) 1991!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Y sin embargo, aquí estoy yo, loca perdida con Finn. 


Para las que no os estéis enterando de nada, Finn es el chico guapo, bueno y callado de My Mad Fat Diary, la serie británica que cuenta las desventuras de una súper gorda que está súper loca. Ya va por la segunda temporada y es la bomba, si no la véis, estáis tardando.

Finn es el chico guapo, el tímido que te sonríe desde abajo, por el que nos desmayábamos entonces.

Amemos a Finn como si estuviéramos en 1996.


Pd: Me doy las gracias a mí misma por no haber hablado de Jordan Catalano en este post.

Pd2: Tenemos que hablar de los meteoritos. Que no se me olvide. Los meteoritos.