No me gustan los hombre guapos.
Perdón, rectifico, me encaaaantan los hombres guapos, pero mucho, mucho. Vivan los hombres guapos!!!
Lo que intento decir es que los guapos guapitos, los demasiado perfectos, no me gustan especialmente. Si tengo que elegir entre Brad Pitt y Michael Fassbender, elijo a Fassbender.
Oh dios mío, que alguna vez me pase eso de que tenga que elegir entre Brad Pitt y Fassbender, por favor por favor por favor... pito pito colorito...
Dicho esto, el gran macizo del que vamos a hablar hoy es a priori un guapo guapito. O lo era. Ryan Phillippe era un guapo de manual, el rubito de Studio 54.
Pero ya no, todo eso ha cambiado.
De ser solo (solo?) una cara bonita, de esas que acaban siendo una gran putada porque aunque cumplan 60 años siguen pareciendo las caras de un niño de 10 (hay algo peor que un viejo con cara de niño chico??? NO).
A pesar de todo eso, a pesar de tener una boca derretidora y de ser rubio y de estar cachas y de ser, como digo, demasiado pluscuamperfecto.... a pesar de eso, Ryan Phillippe es lo puto más gracias a Channing McClaren, el personaje que interpreta en la quinta y última temporada de Damages.
No voy a decir lo buena que ha sido esta temporada que si me pongo no acabo y me lío a lanzar espoilers como una loca.
Cada vez que sale Channing McClaren, mi tele se cortocircuitea. O sea, no se puede ser más hot. Mirad, lo pienso y me entran los sudores de la muerte.
Channing McClaren es el misterio hecho gran macizo, la inteligencia imposible, la introspección, el hermetismo hecho sexo.
Y esa voz...
Y cómo le sientan las camisas blancas, rediós.
Pues eso, que viva Channing McClaren.
Besos a todas
Lula P.
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miércoles, 19 de septiembre de 2012
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